Muelas del juicio: por qué las tenemos y para qué sirven

Las muelas del juicio son las últimas piezas dentales en aparecer y con frecuencia vienen acompañadas de un gran número de problemas para la salud de tu boca. A pesar de todo, ¿sabes exactamente por qué las tenemos y cuál es su función? Hoy responderemos a todas esas cuestiones que tienen que ver con el tercer molar.

¿Qué es la muela del juicio?

El tercer molar, muela del juicio o cordal es la pieza dental más tardía. Si nos remontamos a los orígenes del ser humano comprobamos que nuestros antepasados contaban con una dentadura perfecta para poder triturar la carne que cazaban. Sin embargo, con el paso de los años la dieta ha ido variando a medida que también se sofisticaban las técnicas de cocina. De este modo, ya no nos hace falta ejercer tanta fuerza para comer y, aunque la mandíbula es más pequeña, el número de piezas dentales continúa siendo el mismo.

Por este motivo, el tercer molar ha perdido su función y ya no lo necesitamos. Prueba de ello es que en algunas personas ni siquiera llega a producirse, aunque esto no debe confundirse con la agenesia. Lo habitual es que en torno a los 7 años comience a formarse y a partir de los 16 la corona ya estaría terminada. Las raíces completarían su desarrollo a los 25. En cuanto a la erupción puede variar mucho de una persona a otra, pero suele comenzar a salir a partir de la mayoría de edad; recordemos que por algo se llama muela del juicio.

¿Es necesaria la extracción de las muelas del juicio?

Depende de cada caso concreto. Aunque si bien es cierto que en algunos pacientes esta muela surge con bastante espacio y de forma correcta, en otros muchos suele ocasionar un gran número de problemas. Si la muela no pone en riesgo la salud del resto de piezas dentales, no sería, en principio, necesario extraerla; aunque aún a día de hoy existe un serio debate sobre la conveniencia de su extracción como medida preventiva.

La erupción del tercer molar puede provocar problemas como:

– Infecciones. Cuando la muela sale torcida, mantener la higiene dental de forma óptima es muy difícil y siempre quedan restos de comida difíciles de eliminar. Por ello es habitual que se formen bolsas de bacterias.

– Caries y reabsorción de la raíz de la muela contigua. Cuando la cordal presiona el segundo molar, con frecuencia se producen lesiones en este y es habitual que aparezcan caries o incluso una reabsorción de las raíces.

– Maloclusiones. A veces la muela produce alteraciones mecánicas que a la larga inciden en la articulación temporomandibular.

En definitiva, las muelas del juicio son una herencia de nuestros antepasados más antiguos y que ya no necesitamos. Si estas te causan algún tipo de dolor o molestia, te animamos a ponerte en contacto con nosotros. Nuestros profesionales te orientarán y encontrarán el mejor tratamiento para ti.

 

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